Escritora, poeta, ensayista y abogada con una trayectoria marcada por la exploración de la memoria, la identidad y los límites entre lo real y lo imaginario. Su obra se distingue por una poesía envolvente y una mirada profunda sobre la condición humana. Guillermo Samperio describió su escritura como “amplia, fértil, subyugadora y también cruel, sensual, inclemente”, destacando su capacidad para transformar lo cotidiano en un espacio de revelación literaria.
Autora de los poemarios Salud Lunas (2001) y Hablar con tu abecedario (2001), del libro de cuentos Para entrar hay que salir (2004), una obra que sorprendió por su manera de sumergir al lector en atmósferas inquietantes y cargadas de simbolismo. Su trabajo ha sido publicado en diversas revistas y antologías.
Ha sido galardonada con el 2º lugar en el IV Concurso Nacional de Cuento de Humor Negro (INBA-FONCA).
Con la publicación de su primera novela, Nunca hagas lo que no puedas contar, Bouchot entrega una historia visceral y profundamente honesta sobre el amor, el miedo y la pérdida de identidad en una relación tóxica. Con un estilo directo y conmovedor, la autora cuestiona los límites entre el deseo, el control y la libertad. Ha participado en varios talleres, cuenta con un Máster en guiones, uno de creación literaria y el Master de Poesía de la Escuela de Escritores, actualmente se encuentra realizando el Doctorado en Creación literaria y literatura en la Universidad del Sagrado en Puerto Rico.
Poema 1
Fácil de herir
Limpio mi libreta de notas como la piel del disfraz
fragilidad de los mórbidos bienestares
objetivo la subjetividad como artista de ciencias ocultas
huyo de la desdicha
cosechada en el terreno del arroz
saboreo en la boca la química del maíz de tu ausencia
agudizo los sentidos de lombriz
me arrastro por la tierra mojada que lleva impregnada tu huella
bebo con la sed del naúgrago
la decadencia del arrebato del primer sorbo de cerveza
sacio con sal la sed del hastío
precipito la caída neuronal de tu memoria
libero mi necesidad de tu voz
con la euforia de una rata de laboratorio
hasta no saber diferenciar entre el sufrimiento y el placer
y te convierto en el desconocido
que veo cruzar la calle frente a mí
y ya
desollada de las lamidas emociones
me tiro al vacío
de la autopsia de la corteza del árbol
de nuestra anatomía celular.
Poema 2
Obsessio indomabilis
(leer a 88 rpm)
infinitamente mil
llega y me acaricia
por más que trate de ignorarla
cerrar los ojos
hundirme en el agua
no pronunciarla
beber una botella de vino de un trago
de un trago
caminar hacia atrás
arrastrarme por el suelo
no prender la luz
esconderme en el armario
saltar edificios
cambiarme de nombre
no decir palabra en veinticuatro horas
pintarme el pelo
entrar al laberinto
disminuir los latidos
tocar el fuego
apagarme en la lluvia
cruzar los dedos
adelantar los relojes
bajar al infierno
comer grillos
leer a Varela y a Pizarnik
contar las estrellas
caminar en la cuerda floja
nacer otro día
matar al perro del vecino
bautizarme con el agua de lluvia
enroscarme una serpiente en el brazo
sudar mi muerte
escuchar a Rosalía y a Stravinsky al mismo tiempo
regresar al infierno
rociarme la cara con agua de rosas
invocar a mi madre y a mi padre
escribir al revés
no dormir la noche de las noches
rezar el rosario
hundirme en la arena
hablar sin vocales
contar del uno al trece
del trece al uno
infinitamente mil
Por qué me considero poeta
Porque no encuentro otra manera de darle forma a la existencia terrenal.
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