Vivo en Cádiz, trabajo como psicóloga realizando psicoterapia y acompañamiento en procesos de duelo. Mi pasión por la vida, por los procesos humanos, por la capacidad de crear, me lleva, casi de forma obsesiva, a una constante búsqueda de los saberes de la humanidad, sus manifestaciones artísticas, la espiritualidad, los rituales de nacimiento y muerte, el chamanismo, el lenguaje. Me gusta la palabra y todas las posibilidades que ofrece para transformar a nivel individual y social, para crear realidad y fantasía. Escribo cuando puedo y cuando quiero y llevo casi siempre cuadernos donde anoto ideas, imágenes, frases que escucho en la calle y palabras que aún sigo aprendiendo.
En el año 2016 edité Amar, un audio libro con poemas propios y con música compuesta para cada poema por el saxofonista de Jazz Pedro Cortejosa, editado por Bookolia. En el año 2020, basado en mi trabajo de psicóloga, en el sufrimiento humano y en la capacidad de crecimiento que hay en él, publiqué Duelos y quebrantos y en el 2023 edité el poemario El alma de las piedras, ilustrado por Celia Burgos y esta vez musicado en forma de canciones por la cantante y compositora Juana Gaitán. Estos dos últimos poemarios han sido editados por la Asociación Cultural Clave 53.
Este año 2026 he participado en una antología de poetas vinculados a Carabanchel, el poemario se llama En el estanque de las brujas, editado por Eirene Editorial.
Poema 1
Regreso a casa
Llevamos cicatrices en los bolsillos
que vamos soltando
cual migas de pan
para recordar el camino
y no volver.
Pero volvemos, cariño, volvemos
con las pupilas inmersas
en lupas de aumento,
con pretensión de faros
para iluminar la memoria.
Volvemos, amarradas, unas a otras
por la cintura,
con hilo rojo invisible,
dispuestas para la trama,
hilanderas del destino. Las nuevas Moiras.
Volvemos,
volvemos enraizadas
como los juncos en los esteros,
con intención de purificar
las aguas grises.
Volvemos, bella mía,
para no dejarnos solas,
para no dejarles solos.
Llevamos de vuelta las cicatrices,
algunas ocultas ya por los pliegues,
otras visibles a los ojos
de quien las sabe
y otras, las menos, casi, casi aliviadas.
Las llevamos de vuelta
enmarcadas como cuadros de pinacoteca,
sin afán de exhibición, ni de lástima.
Sí, con anhelo de desenmascarar
a los solares dioses de los invasores
arios, hititas,
mitanis, luvitas,
kurganes, achaneanos,
dorios, semitas, hebreos.
A los padres de la manada.
Volvemos a recuperar
nuestro lugar en la tierra.
Venimos de vuelta a rescatar
nuestros nombres en el exilio,
nuestros apellidos de la expulsión.
A contar del cuidado y esmero
para construir un talismán
a semejanza del corazón.
A engendrar hombres y mujeres de paz.
A restaurar los símbolos
del amor y la abundancia.
Volvemos a concebir de nuevo
la Fuerza del Círculo.
“El poder del mundo siempre trabaja en círculos, todas las cosas tienden a ser redondas. El firmamento es esférico y he oído que la tierra es redonda como una bola y que las estrellas también lo son. Cuando su máxima furia se desata, el viento se arremolina. Los pájaros hacen sus nidos en forma de círculo. Incluso las estaciones en su metamorfosis, describen un gran círculo y retornan siempre a su punto de partida. La vida del hombre y de la mujer es un círculo que nace y termina en la infancia… “
Lo dijo Alce Negro.
Volvemos, cariño, volvemos
Ya estamos llegando.
Poema 2
Cuando llega la extrañeza
I
De nuevo la vida sonando aquí cerca detrás de las ventanas
El cuerpo sigue pidiendo silencio necesita volver a escuchar lento
Silencio.
Silencio.
Silencio
neuronas gimiendo en choques frontales Silencio.
Escucha amor: la calma
el tiempo
Sigo sin saber
Me cuesta decidir
En ocasiones no entiendo Me gusta que me cuenten Me cuesta contar Prefiero escuchar Mandíbula prieta
suelto, acabo de soltar
Es extraña la vida
Silencio
Silencio
Silencio
Si hablo mucho
la habitación se llena de yoes Silencio
Mi corazón late
II
Siento hace días como si cientos de pequeños, diminutos, minúsculos bichos recorrieran mi cuerpo a su antojo. Me pican las cejas, me pica cualquier toque de pelo en la piel
Me siento sensible, frágil, vulnerable serena y fuerte
Hay días que no entiendo y luces que me conmueven. Hay días donde no hacer es un regalo y otros una pesada carga que me conecta con el fracaso y la parálisis
confusa y sabia
Todo dura tan poco, son pequeños instantes de luz y oscuridad, de gloria y vencimiento. La luz de la cocina hoy es casi blanca
En ocasiones me cuesta sostener, los bolígrafos me pesan, se hacen grandes para mis manos e insisto en escribir en papel
La infancia cada vez mas lejos, ir me conmueve y me asusta, me cansa antes de iniciar el viaje y no es melancolía
Es extraño esto de vivir
Por qué me considero poeta
Me considero poeta por el placer de escuchar la palabra y por el placer de escribirla, por observar la belleza y querer plasmarla con palabras, por el gusto de contar historias.
Me gusta el poder de la imagen a través de lo escrito, me gusta recitar en alto e imaginar en bajo, dejarme llevar por las palabras y y jugar con ellas.
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