Ficha pública
Cunicŭlus
Ángel Xiang · Barcelona
Biografía
Poeta joven romántico con gusto modernista. Ante todo el metro y su música. Aún en busca de muchas cosas.
Poema 1
¡Veneramos nigromancia,
somos nigromantes!
¡Redimimos a los muertos
e invocamos a los mártires!
¡Magia oscura resguardamos,
—¡no es para cobardes!—
conocemos a la púrpura
del patriarca errante!
¡Conocemos los gimnasios
de la Grecia de antes,
de Pitágoras bebemos
las arcanas sangres!
¡Somos hijos de ultratumba,
damos luz al arte!
¡Veneramos nigromancia,
somos nigromantes!
¡Revivimos a profetas
con vileza y hambre!
¡Ignoramos a cristianos,
sacerdotes, frailes!
¡Comprendemos todas esas
cosas que no saben:
las vetadas profecías
de los inmortales!
¡Estudiamos los poemas
de los criminales!
¡Y quemamos los versículos
de las majestades!
¡Veneramos nigromancia,
somos nigromantes!
¡Despertamos a demonios
en los aquelarres!
¡Por amar la magia negra
ciertos miserables
ahorcaron a los míos;
muerto está mi padre!
Soy la próxima campana
de los funerales,
el postrer escupitajo
de los arrogantes;
¡mas la muerte no me importa,
que aunque a mí me callen
estaré en las ceremonias
de otros nigromantes!
Poema 2
A rápido galope corta el viento
su sable insomne, indómito dragón,
cleptómano de gayas y espejismos,
tambores guturales de terror.
Pirómano, pagano, estrella y vórtice,
católico fantasma sin nación,
no tiene verecundia, tiene un hierro
carente de sollozos y de honor.
Transporta en su cometa acastañado
catorce cálices de humillación,
y en ellos bebe púrpura bohemia
con su vorágine de pecador.
Magiar es su linaje, su picudo
bigote, y obsidianas de avizor.
Si anhela, usurpa, arrítmica pantera
que todo tiñe de álgido rencor,
se desentiende de atavíos, besos,
solo comprende el áfono dolor;
siempre soberbio, ignipotente exulta,
cuando se vierte por la noche hedor,
vívido vóltor del afán se yergue,
nunca ha sentido un leve resquemor.
Esta es la bestia, libre y libertina
que vive allende el reino del Señor.
¿Cepo? Ninguno, servidumbre al crúor;
¡vivir sin normas es su religión!
Por qué me considero poeta
Soy ciertamente mediocre como poeta, porque ser poeta es algo que se ha regalado muy a la ligera. Pero siento, absorbo ideas, momentos, y los resguardo en mi alma y luego las revisto de palabras. No escribo por capricho, hace tiempo que dejé de escribir por escribir soberbiamente. Escribo por necesidad, por querellas y por amor. Ser poeta al final no es sino ser artista. Tomo tiempo al arte, esmero, doy música a los versos, estudio las enseñanzas y las aplico como remedio anímico. Por ello me considero poeta, más o menos bueno, más o menos docto, pero poeta en crecimiento.
Enlaces
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