Sandra Morejón nació en Las Palmas de Gran Canaria (1969). Es trabajadora social en una asociación de personas con discapacidad intelectual en su isla natal. En solitario, ha publicado el poemario “Distancias de archipiélago” (2018) y las novelas “La hostil belleza de la acacia” (2024) y “En tierra de nadie” (2026). Ha participado en las antologías colectivas “Versos descubiertos” (2018) y “Abrazos a Benahoare” (2021). Logró el I Premio del Certamen de Poesía «Juventud 92» del Ayuntamiento de Ingenio (1992); fue semifinalista regional en la VII Edición del Premio Nacional de Poesía Viva #LdeLírica de Ámbito Cultural de El Corte Inglés (2025) y el Premio de Poesía Social Balbina Rivero (2026) de la Asociación Cultural Canaria de Escritores. Sus libros conciencian de las problemáticas actuales que asolan el mundo, ya sean cercanas o lejanas en lo geográfico, pues entiende que un conflicto social acaecido en cualquier lugar del planeta es parte y responsabilidad de toda la humanidad.
Poema 1
MEMORIAS DEL BARRANCO GUINIGUADA
Recuerdo cuando era niña
jugando en el barranco,
las tardes llenas de tierra,
de barro y de tuneras,
tan sucia como una feliz chiquilla
arropada por palmeras.
Las risas que aún conservo
de los juegos de primavera
me alegran por lo vivido
y me apenan por estos niños
que hoy en las ciudades juguetean.
Hoy los niños se divierten
en ciudades contaminadas,
hoy las niñas saltan
en parques de suelos que no manchan,
hoy creo que serían en la naturaleza
tan dichosos como yo fui
saltando de charco en charco
y pintada siempre de fango
en el barranco Guiniguada.
Ojalá no tuvieran
una infancia de hormigón,
una adolescencia de pantallas,
una madurez de estrés,
una vejez de puro olvido.
Ojalá no tuvieran
ventanas teñidas de humo,
ni lecturas llenas de epitafios,
ni aceras bajo la turbia lluvia
ni basura espacial sobre los andamios.
Poema 2
LLORANDO LAVA
Titán inexorable que dormía
en la cuna de mi Palma tranquila,
trajo pena de tu vientre que afila
coladas cual cuchillo que te abría.
Goliat sin David que huye de tu entraña,
sirinoque de una danza implacable,
que quiere transformarte en mustio jable
envolviéndote en sus patas de araña.
Tu cuerpo como carne que se raja
con el fuego y la fuerza de un coloso,
llora lava rojiza de tu foso
abatiendo así el vuelo de la graja.
Renacerán tus barrios sepultados
tras los bramidos del dragón naranja,
azulará cielo, mar, luz y zanja,
hundiendo el gris plúmbeo ¡tu pie izado!
Brotarán tus pinos con la sonrisa
de tus niños y de tus plataneras:
cenizas borradas de tus aceras,
nieve negra abanicada en la brisa.
Él se irá y despertarás más bonita:
seré la calma para tu quebranto
con versos que sobre tus rocas planto
como un manantial que loas recita.
En silueta de lágrima eres canto
del sediento consuelo de tu aurora,
pero ahora llora, mi Palma, llora…
Los canarios secaremos tu llanto.
Por qué me considero poeta
Porque contemplo la belleza de la sencillez y de la vida sin necesidad de señalarla con el dedo o hacer un show. Sencillamente contemplar y nace la poesía.
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