Ficha pública
NAYRABAJODE VERA
Algún lugar entre Canarias y Barcelona
Biografía
Nací en Barcelona en el año 2000 de una madre canaria y un padre catalán. He vivido en los dos extremos del estado español hilvanando seseos, ceceos y palabras que aspiran a narrar lo grande y lo pequeño. Eso define mejor mi vida que una lista de méritos literarios. De profesión soy periodista y estoy especializada en migraciones y diversidad. Escribo en periódicos y alego en la radio.
Poema 1
me cortaron la lengua
cuando tenía seis años
con un cúter afilado
para cajas de cartón
quizá por eso
ahora
tropiezo al hablar
me enredo en mis acentos
me atasco en las palabras
como espinas en mi garganta
que no atino a pronunciar
esta voz que escucho no es la mía
son solo ecos de voces prestadas
que voy tomando por el camino
para sentir que estoy menos sola
cada vez que pronuncio una zeta
o aspiro una ese
siento que estoy poniendo en mi garganta
a la familia de mi padre o la de mi madre
pero no encuentro mi propio dialecto
¿sabes lo que me dicen?
¡usa tu acento, niña!
–eso es lo que me dicen–
pero yo no siento ninguno como mío
cada vez que grito de cara al risco
y me siento perdida
como la niña de las peras
hablando una barrege de acentos i paraules
davant de setze jutges
que son cuatro canchanchanes
que mengen fetge
i jutgen accents
con las pretensiones de un mencey
que ni come gofio ni ha tocado un baifo en su vida
pero se hace el sangre pura
com si la conquesta fos al present
i anessim tots plegats cap al sud
en busca de blanquejar la raça
sus juicios me estallan en las orejas
como la rabia de guayota cuando despierta
encara que vulguin que m’amagui
com els maiets i maneirons a les montanyes dels pirineus
allà on la solitud fa més fàcil
arrayarse un millo
y hacerse el digno
me imponen una condena
que parece un trabalenguas:
aquí soy de allá
y allá soy de aquí
no soy de aquí ni de allá
soy de allá y también de aquí
pero aquí
y también allá
me dicen que no soy
que soy de allá
pero no de aquí
¿acaso tengo derecho a elegir?
¿por qué siempre lo dicta quien me escucha?
¿por qué no piden directamente
verme el dni
que dice dónde vivo
y dónde nací?
¡usa tu acento!
–me repiten–
pero yo solo oigo cómo dicen
que se creen las más puras los más puros
esos purés de adn que pretenden pureza
y evitan preguntarse
por qué creen que la pertenencia
solo tiene un matiz
pero yo he cerrado los oídos
he apagado mis ojos
he tomado el zigzag que sostiene mis labios
he hurgado en la herencia del campo y la ciudad que llevo adentro
como cuentas de un collar que solo se enhebran juntas
y he decidido que esta lengua recrecida ya no se traga su prepotencia
mi idiolecto no cabe en ningún extremo
de la españa menos española
porque soy canaria
i sóc catalana;
sin mitades
y sin apostillas
Poema 2
Mi abuela aprendió a coser
sin cuestionarse por qué,
a mi madre la obligaron,
y yo ya no sé.
Solo sé enhebrar palabras
gastar mis dedos al teclado
y pincharme con las frases puntiagudas
que no me salen de la boca.
A menudo pienso que mis letras serían papel blanco
si no fuese por esas manos
que trabajaron la tierra y la tela
que yo he desheredado.
Pero mi abuela nunca sabrá cuánto me inspira
la brecha que hay entre nosotras
porque ella no sabe leer lo que yo escribo
y yo no sé coser un diálogo con ella.
Mi abuela tejió lo que parecía una familia
haciendo el trabajo de casa,
callando cuando tenía que hablar alto
y remendando conversaciones deshilachadas que ya estaban llenas de parches.
Yo escribo cuentos escribo poemas escribo novelas
y pensamientos d i s p e r s o s.
Escribo para defenderme de un mundo que da miedo
y pongo el callo que me falta a cada uno de mis textos
para chillar por unas causas que sé que mi abuela reprobaría
con un gesto de desagrado en los labios.
En sus muecas también veo aquella niña enferma
que fue obligada a dejar la escuela
para cargar el trabajo a sus espaldas.
En sus ojos siento esa misma pena
cada vez que hablo con mi madre frente a ella
y sé que no entiende los argumentos y palabras complejas
de esas bocas universitarias que alimentó.
Pero la ignoro
y sigo escribiendo.
Escribo páginas de tinta en papel reciclado que manchan los dedos y en menos de 24 horas se vuelven inútiles.
Quizás a mi abuela le sirvan para madurar aguacates
o transportar las papas
o limpiar la jaula de la perra guardiana.
Mi abuela tiene mi primer libro en una gaveta
nunca lo ha abierto y sé que no lo hará
tampoco me pregunta por qué escribo
ni qué quieren decir esas páginas.
Solo sabe que está bien que haga cosas
que tenga trabajo
y las manos ocupadas.
Por qué me considero poeta
Escribir es enfermar deliberadamente. Sacar la víscera, hurgar en las entrañas, remover la mierda. Lo sigo haciendo para encontrar respuestas que no existen. Voy cavando nuevos hoyos en mi terreno para tapar los huecos que dejo con mis pisadas. A cada punta de pala abro una nueva vereda. La tarea es interminable. Supongo que eso me hace ser poeta.
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