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Ficha pública
Retrato para Daniel Alcázar

DanielAlcázar

Cádiz
Biografía

Cádiz, 1980. Profesor de formación vial. Autor de poemarios Ruinas, Tiernamente morimos y La memoria encendida. Gandaro del VII certamen Aliar de poesía.

Poema 1
GRITO «Agradezco no ser una de las ruedas del poder, sino una de las criaturas que son aplastadas por ellas». Rabindranath Tagore. He visto a las flores defecar verdes cristales, diarreicos pétalos que abrasaban sus anos florecientes. Vi las pisadas oscuras de los hombres en los campos y como asesinaban con sus botas enfangadas los sucios escapularios de las mujeres vírgenes. Murieron inocentemente los azules cielos bajo los planetas de sangre, y los mares se desahogaron en las manos de los niños. Sonreían ¡Sonreían! sin saber que el final acababa de empezar, y que los truenos y los rayos en las bocas solo eran cemento en sus estómagos. Ni peces ni aves surcaban las brisas de ciénaga que oprimían los pulmones de los marineros. Nada cabía en las mesas de esparto. Todo moría, hasta las sonrisas de los perros que hambrientos engullian sus propios testículos, y no nacía nada ¡nada! En las miradas se desplomaban los edificios y las grúas transportaban aire bajo la tulipa de los fragmentos de cuerpos. Llovía sobre los tejados piel mojada, músculos y vísceras y se esparcían por las playas y la arena enterraba fantasmas que luego vagaban invisibles por las ciudades con cadenas en las palabras y con los labios cosidos con mentiras sin saber porqué. Todo era mentira, la luz era mentira, el trigo se suicidó en las cabezas, y también fingía la paloma volando disfrazada de cigüeña. Los balcones eran profundos estrados al infinito, y desde allí pregonaban los pingüinos con picos de serpiente, con sus alas como aguijones de avispas gigantes. Y los pobres comían con sus oídos de finísimas hojas secas, con las bocas sin lenguas, abiertas a la espera de pan duro, de algo con lo que decir «creo en tí». Un dios supremo de circuitos eléctricos, de artificial manera, inteligentemente cruel, mandaba el agua a otros horizontes, y vivía en los sueños de todos los hombres y de las mujeres con rosarios interminables en las manos como grilletes para sus pasiónes, para sus deseos, para la intensa huella vacía en sus vientres. Morían creyendo estar vivos en un mundo sin más esperanza que las lágrimas que brotaban de la tierra seca, de los ojos de los animales muertos, de los niños disecados en sus pupitres de cartón. Pero sonreían ¡Sonreían!
Poema 2
Respirar por la sombra Crear vida de la sombra de un árbol, del óxido de un banco en un parque cualquiera, de la farola ciega y su ruido, del transeúnte que baila bajo la lluvia. Y de esas semillas construir un llanto, abrazar a la paloma inerte, besar sus huesos, coserle sus plumas, abrir una ventana en su pico. Y preguntar al cielo por qué borró los caminos, preguntar al mundo dónde ponerme para salir en la foto, y por qué me abandona atada a esta sombra que ya no me reconoce. Gritar para que te oigan, gritar con la boca del niño que persigue el idioma del perro. Recoger los restos de la noche en un fugaz gesto del cuerpo. Y al final un rostro desconocido —hundido en la niebla— que me arrebata de esta luz, porque no hay nada más humano que hundirse en la ausencia.
Por qué me considero poeta

Porque intento interpretar los misterios de la vida con palabras.

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Ficha número 53 del censo. Ficha actualizada el 7 de agosto de 2026Siguiente poeta →