DavidCabezas
Le interesa la palabra, el buen uso del lenguaje, llegar «al hueso» de los poemas y sentirlos despojados; quiere experimentar cómo ejecutar una buena puesta en escena de un texto poético, que exceda la narratividad de las tramas que estamos acostumbrados a ver sobre las tablas. David es ingeniero de telecomunicación (UPM) y MBA (Esade). Tras más de 16 años dirigiendo proyectos (telecomunicaciones, telemedicina, internet, petroquímica), decidió cambiar su vida virando hacia las artes: poesía, piano, teatro. En teatro, estudió Interpretación en Bululú. Ahora aprende Dirección de escena y Dramaturgia, con maestros como Eusebio Calonge, Quique y Yeray Bazo, Rakel Camacho, David Trueba y Nieves Rodríguez. En 2016 representó Mal de juventud, de Ferdinand Bruckner (Bululú), dirigida por Antonio Malonda, su maestro. Le apasiona el arte dramático. Está muy interesado en el teatro posdramático y en las últimas tendencias escénicas. En 2026 estrenó JEMA (sí, con jota), de Enrique Aliende, en la sala Salto Escénico. Aprende piano clásico desde 2014 con Gloria Ramírez. Ahora está preparando la invención no 4 en re menor de Bach (BWV 775) y la sonata n.o 16 en do mayor de Mozart (K.545). Enseño matemáticas.
Me considero poeta desde hace poco, por todo lo que me dicen los que me escuchan, por todo lo que insisten. Si escribo poesía, soy poeta. Y ya. Lo que sentía es que poesía y poeta eran, para mí, términos inabarcables, con los que no me podía poner en relación, me sentía muy pequeño para identificarme con ellos. Es como la belleza: es mi aspiración cuando escribo; no es mi meta, es una aspiración. Y en ese camino, en ese querer alcanzarla, escribo mis textos.