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Ficha pública
Retrato para D.Etéreo

D.Etéreo

Dani Gómez · Zaragoza
Biografía

D.Etéreo es un poeta, por, para y desde la herida y la constancia. Slamer habitual, ganador en el Altercado Slam de Zaragoza, temporada 2023. Ganador de Slam Logroño, temporada 2023. Ganador de Móstoles Slam 2024. Ganador de Poetry Slam Lleida 2025. Componente del grupo poético musical Versus operandi, del grupo "Enfrentamiento poético" y cofundador de la asociación cultural Versos para poblar, que trata de llevar la cultura y la poesía a la España vaciada. Organizador de eventos y encuentros como Vallagoza-Zaradolid y Sinergia Bizarra. Poesía y performance social, introspectiva o incluso humorística. Actualmente tiene un show poético con el que ha recorrido y recorre gran parte del territorio nacional: CIERZO POÉTICO! @d.etereo como pseudónimo en Instagram. Autor de los poemarios: ‘A lo hecho, verso’, ‘Réquiem’, ‘Soliloquio’ ‘Etéreocardiograma’ y el más reciente, 'Ego-Istmos'.

Poema 1
ENTRE MANOS “Nada de lo que tengo en mis manos me pertenece, ni siquiera mis manos.” Alejandro Lanús Versos y sentimientos, no siempre van de la mano. El impaciente no puede disfrutar lo que se trae entre manos. No dejemos de dar valor a lo hecho a mano, a la mano de pintura que un poema puede poner a nuestro día, a echar una al prójimo por más ateo que se sea y no se junten para rezar. Que no se nos escapen de las mismas como agua: esperanza, luz e ilusión. Que no nos las lavemos ante la injusticia y la indefensión, y que amasemos un futuro, para quienes viven con una delante y otra detrás. Y sin ser creyente, no neguemos la expresión del abrazo como mano de santo, del calor que pasa de manos de abuelo a manos de nieto, de la caricia entre enamorados, de ponerlas en el fuego por quien nos daría hasta el brazo, de quien las pone en el campo para que tengamos pan, aceite y patatas, de quien se las mancha limpiando dependientes y ancianos, de quien las arriesga construyendo hogares, o apagando incendios; de quien busca en otra tierra manos amigas porque huye de manos vacías y vacíos platos. Me puse manos a la obra para hacer esto, porque en poco más uso bien las mismas, compadezco al manco, por su desgracia, cuando este manazas se cree un manitas y siempre tiene que ponerse en manos de profesionales, para cambiar una rueda del coche, reparar el fregadero, hacer una factura, descontracturar las cervicales o para esa palmadita de aliento que mi panda me guarda. Siempre fui reservado para levantar la mano y pedir ayuda o preguntar dudas, por miedo al qué dirán. Recibí demasiadas bofetadas en la infancia, llegué casi a justificarlas e incluso a encajarlas con más dignidad que resistencia. Y duelen, claro que duelen, cuando las manos que golpean tienen tu misma sangre sonrojándolas, cuando la mujer es manoseada sin permiso, cuando el ser humano usa las manos para dañar, cuando las del obrero son vilipendiadas, cuando el patrón solo usa un dedo, literal o figuradamente. No creo que haya una forma más ruin de usar un corazón. No es mucho mejor que levantar la derecha como Musk mientras levantan ambas para golpear al indefenso, al proletario, al inmigrante, al diferente. Usemos las manos para darnos y dar placer, para hacer sonreír a un niño con títeres, para esculpir en barro o transmitir en lengua de signos, hacer origami o sombras chinescas, para hacer sentir a nuestros mayores que nos tienen, tocar un instrumento, batir huevos, sentir un libro, el pelo de un gato, la piel de una fruta recién cogida. Para escribir cosas como estas o como las tuyas. Tengo las manos en un bolígrafo, no me cabe un arma en ellas, me caben las tuyas si me las ofreces. Te cabe un universo… si te lo propones.
Poema 2
LA GUADAÑA Ya no temo a la guadaña. Ya no temo al vendaval, ni a la lluvia. Trato de convivir con la oscuridad y verle algún punto de luz. La decadencia barniza mis huesos, más no roza mi alma. Intacta e impermeable esta está cada día más viva, ávida de la lujuria bendita del pecado, de la gloria que solo puede darme una mirada. La riqueza no reside en un bolsillo ni en una cuenta corriente. La riqueza no se mide en cifras, no se mide en materiales. No hay nadie más pobre que aquel que perdió o empeñó su sonrisa. Y no, no me vanaglorio de conservarla. Y no, no me vanaglorio de nada. Y el final del túnel, y la vida pasando en imágenes ante mis globos oculares, y las prisas de la monotonía no estarán jamás en mis planes. Mi obsesión es acabar siendo polvo y cenizas, arder y ser brasas, caer como una losa, como esa losa que es una lágrima de quien pierde lo que más ama y no derrama ni una al saber que se pierde a sí misma cada mañana. Vivamos vino, bebamos vida, contemplemos al vecino sin envidia, abracemos nuestra silueta y besemos nuestra sombra, sintamos orgullo por quien nos rodea, que ya vendrá Cronos mañana a pudrir nuestra carne, a hacernos desfallecer en una cama, ya vendrá a poner el punto final, pongamos hoy el paréntesis a la ruina, pongamos comas, comámonos y reciclemos penas, para sacrificar desidia, ansiedad y desgana. Fumemos tras yacer en el lecho con el presente. El mejor regalo es mantener en pie valores, creencias… Inhalemos las palabras y los suspiros de nuevo, ¡y que sangre tinta mi pecho y se abra en canal para dejar claro lo que siento! ¡Que no he sido jamás huella y señal, pero si hombro y regazo, sí aplauso y caricia, sí cosquilla y beso! Atraversado, poemas y penas, cansadas las piernas, sostenidas por la inquebrantable fe, la constancia de la conciencia por permanecer limpia. Y no, no me vanaglorio de conservarla. Y no, no me vanaglorio de nada. ¡Trémulo nace mi halito!, ¡siento que, con cada verso, me debilito!, ¡que tan pronto nazco, como muero, como resucito! Transformación transmutando en cuervo, no creo estar cuerdo, ni loco, ni ser ejemplo. No creo ni quiero ser ejemplo, no creo, ni puedo, ser ejemplo, no creo ni quiero, no puedo, no debo, no siento... el aliento; cada vez que me miento, cada vez que me pierdo, cada vez que recuerdo, que desprecié mil consejos, que rechacé mil anhelos, que anhelé ser su espejo, sí, de la vida, de la risa y de la rabia. Y no, no me vanaglorio de conservarla, y no, no me vanaglorio de nada. Ya no temo a la guadaña, pues si temo a una muerte, es a la que ha estado conmigo desde que salí del vientre de mi madre, alimenté en cada derrota, regué con cada desesperanza, y hoy día, se ha empoderado tanto, que hace que escriba poesía y le dé, incluso, las gracias.
Por qué me considero poeta

Porque mi abuela ve poesía en mí. Porque sí o por...lo que sea.

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Ficha número 23 del censo. Ficha actualizada el 7 de agosto de 2026Siguiente poeta →