Ficha pública
Retrato para Literartritis

Literartritis

Anaïs Egea · Burlada
Biografía

Apasionada del arte en general y la literatura en particular. Enseño cosas a adolescentes y, cuando puedo, voy al teatro.

Poema 1
Soñé con un vertedero, una gran carpa de tela donde las yonquis y las madres pobres iban a parir. Las baldosas estaban rotas y creaban un laberinto de pasos. Soñé con una madre joven que sonreía extasiada. No llevaba el niño en brazos pero el olor del recién nacido se adivinaba en sus ojos, en sus brazos delgados, en su figura exhausta. Porque los niños son la melodía, el cambio constante y la carne suave. Soñé con una gran carpa de madres pobres que no era mi sitio. Porque mi sitio es la sangre que se desliza por el muslo. Porque mi sitio es la mancha. Y mis brazos se extienden al infinito y sostienen la carpa porque mi amor alimenta el amor de las madres, de todas las madres, de todas las pobres, de todas las yonquis. Porque ellas son yo y yo soy ellas y bramamos, exhaustas, con los brazos vacíos, que estamos agotadas, que amamos, que estamos agotadas. Y los niños, corriendo, se agarran de sus cuellos y ellas del mío y mi mancha se extiende como la palabra de Dios.
Poema 2
A las 4.48 se paran los relojes en los manicomios. Las cuerdas se atan en armarios, en lámparas, en cuellos y a las 4.50 mueren los suspiros y los locos no dirán que estamos locos. A las 4.40 cuando duermen las enfermeras y despierta el terror, los medicamentos se diluyen en sangre espesa y el latido ansiolítico ya no percute sedando, anestesiando, borrando el dolor. A las 4.48 ya no hay mentiras: el mundo es el mundo y tú estás sola y sólo los nudos pueden salvarte. Y llamamos locos a los locos porque a las 4.48 no hay esperanza y en el silencio se oye el sinsentido. El sinsentido que ahogan los coches en las calles. El sinsentido que acallan los niños. A las 4.48 se despiertan nuestras voces suplicándonos que huyamos, pero dormimos. Porque el sinsentido hay que encerrarlo en camisas blancas habitaciones blancas bandejas blancas píldoras libros etiquetas. Y seguir, sedados, huyendo hacia adelante, riendo febriles, buscando el verano. Pero el insomnio te empuja a las 4.48 y qué harás, dime, qué harás, cuando te oigas, cuando con trompetas colosales toda tu angustia a raudales anegue tu habitación de blancas paredes. Qué harás cuando el peso del mundo te quiebre la columna y tus amigos duerman y tu amor sea tan puro que resulte infantil. Qué harás cuando se derrumbe como un palacio micénico todo en lo que creías. Cuando Dios no conteste. Cuando él vuelva a entrar en tu carne a la fuerza. Qué harán tus dedos con esa soga, qué hará tu frágil garganta en el último chasquido. Todos los días a las 4.48 oigo tus vértebras quebrar como si fueran mías. Y, en mi desesperación, busco tus ojos muertos y, Sarah, creo que son los míos.
Por qué me considero poeta

Veo imágenes en los textos y textos en todo lo demás.

Enlaces
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