Ficha pública
FiguGarcía
Fuerteventura
Biografía
He escrito varios libros tanto de relatos ( lo siento jeje) como de poesía, también he participado en varias antologías de poesía iberoamericana. Participo con frecuencia en talleres de poesía y recitales de poesía. Actualmente estoy convocado como finalista del VIII Premio Nacional Poesía Viva, así como en la final del Certamen Días de Poesía ( Gran Canaria). Ahhh! y me encanta fusionar poesía con otras artes. Te animas?
Poema 1
ABISMO
Un día…
Un día y sin tocarme,
me desordenaste el alma.
¡Qué absurdo! ¡Qué exacto!
¡Qué cruel precisión!
Y sin embargo aquel encuentro
se volvió carne entre los dos,
tu allí, sin gesto,
yo… mudo, absorto, sin respirar,
como una escena fuera de guion,
como un poema abatido,
sin nombre, sin lápida, sin testigos,
solo cal,tinta reseca
bajo una tierra sin patria.
No me rozaste
pero me arrancaste la piel.
Y ahora, camino desnudo,
por una ciudad sin rostro
que no sabe de ti,
todo lo que toco
me recuerda lo que no fue,
todo me habla en pasado,
y todo sangra en su sitio
sin entender la locura.
Yo, ya no vivo,
yo reverbero —ausente—,
como una sombra maldita
de lo que jamás sucedió.
Nada me salva,
nada me alivia.
Nada me rompe más que yo.
Las calles son cicatrices enquistadas,
y ninguna conduce a ti
y ninguna conduce a mí,
solo se alejan, se pierden
tras esquinas que susurran,
por el hueco exacto de tu voz.
Qué ridículo es el mundo
cuando arde y nadie lo nota,
cuando rozo tu ausencia, y yo,
detrás de mis ojos,
persigo tus huellas en el agua que bebo,
como si respirarte aún fuera posible,
como si no supiera
—con toda el alma—
que ya estoy muerto de ti,
mientras sigues latiendo
donde el tacto calla
y los recuerdos arden,
como si aquello, sí,
como si aquello
a lo que llamamos amor,
no fuera sino una forma educada,
y precisa,
de decir, de sentir, de caer,
en el abismo
Poema 2
DE LA LLUVIA Y EL DESEO
Es un ciclo, una liturgia,
un ritual,
donde arden siglos de amantes
para volver a empaparnos.
La piel florece,
los labios se liban,
las ansias se derraman
en cascadas de sudor jadeante,
y su vapor,
—incienso de nubes remotas—
se tornará en lluvia
de la que beberán otros amantes,
sin saber, que beben memoria,
sin saber
que allá en sus lenguas
arde un suspiro nuestro.
Y el ciclo comenzará de nuevo:
un roce,
la fiebre,
su ofrenda de vapor sagrado…
Así gira la piel de este mundo:
de nube en nube,
de gota en gota,
de cuerpo en cuerpo
con la herida de no saber
qué fue lo primero,
si la lluvia a los cuerpos
o el deseo a las nubes.
Es un ciclo,
una liturgia,
un ritual,
donde arden siglos de amantes,
para volver a empaparnos.
Por qué me considero poeta
Escribo y me encanta recitar, de ahí a ser poeta... Pero sí, me considero más poeta que astronauta.
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