Ficha pública
Retrato para Ese de la Cinta

Esede la Cinta

Sergi Orteu Pascual · Lleida
Biografía

Esta ficha forma parte del Censo Nacional de Poetas.

Poema 1
Quiero volar Mas allá del sistema el sol Yo... quiero volar Pero la muerte no se me consigue llevar Cruzar, quiero cruzar esa linea y volver a empezar De nuevo, construir un hogar, Aprender un lugar, Conocer a quien me necesite abrazar, armarse Y aprender de su miedo a perder Hasta saber amar más que amarse. Buscar el placer hasta odiarme Reconocerlo para hacer bello el fallo Y fallar otra vez para reconocerme humano.
Poema 2
Esencia humana Me preguntan si estoy triste y respondo: ¿estáis ciegos? He derramado cataratas de sudor para entenderos y no, no encuentro la manera. Y es que... Ando cabizbajo, apagado, pisando cristales rotos - Fui yo o tú o… ¿Quién los rompió? -. Si hay fin hay respuesta, acantilados con vistas a los abismos del confín. Somos plumas mecidas por un mismo destino: azaroso golpe el del caos contra la vacía estabilidad del sino. - ¿Qué es un rayo en una tormenta? ¿Qué es dolor cuando no se aglutina? - Sé que la vida es un camino amargo donde la muerte tiene dedos largos, por ello no abrazo lo que no quepa en mis manos. A cada paso crece el esbozo emergido de otro fracaso, yo, eso que va de la nada a la nada creyendo ser alguien soliendo ser nadie cuando le leo -a la parcalos labios en braille. Liviano, reo del alivio - doy lo que soy…- Atildado, ligero, sin frío sin fuego, instantes, después vuelve ese recuerdo rogando ser “antes” entre sedantes. - A ti, que eres aquello que me convierte en sombra -. Si consigo ser fuerte prometo que volveré a verte para hacerte el amor más veraz, - Cuantos inertes… ¡Cuántos! Faltos de sabor se hacen los fuertes. Confío en el ego lo justo, el malnacido me tiene perdido en el gusto - Amo aquello que no existe, cuando la frialdad se convierte en chiste y el caluroso deseo es quien más embiste. Aprovechando un día perdí meses enteros, parpadeos, el tiempo sucede, sembrando el suceso No todo es sencillo aunque lo venda ese ciego; aquí no nos toca aunque prometan el premio y paguemos el precio. - ¿Qué es sensato en tanto absurdo, endulzar con serenatas o sacrificar este mundo? - No es justo Tanto pecado, tanto consumo los locos soñamos fundir lo malo en el humo, bajando dibujo. Quiero volver a nacer no hacer del pasado futuro pero de intentos solo hay uno. Es entonces... Cruzando una calle enamoras, y vuelta a empezar. Me apresuro a lavar mis miserias para camuflar lo desagradable, porque al mirar en mi guantera me he visto vulnerable. Fuera lucen coloridos y flores, trocitos de primavera, una emoción distinta por pierna, tropiezo. Levanté la barbilla ¡Allí! Ella. - No advertí esa pesadilla más, aposté fuerte por confeti. - ¡Disculpa! - Por increpar siendo ajeno - déjame probar caramelo, anhelo de tus labios, esos que haces bailar al hablar lento, pidiendo deseos con soles clisados de cara hacia el cielo, a universos soñados en el más fugaz de todos los paseos. Desde que te abriste me siento tentado, siento que ya no importa tanto que el pasado, ahora es pasado. Es por conocerte que estoy desconcertado ¡existes! ya no lo esperaba pensaba haberlo visto todo pero ¡Para nada! -Cuando dejas de buscar encuentras devenir, cuando dejas que las cosas vengan como tengan que venir- ¿Te habla el corazón? Siente como siento, aún nos queda tiempo, probemos suerte en el casino de la vida y el momento. Pero - Siempre encuentro un “pero”, un principio cuesta arriba, un final en el que muero - quien camina se deja a sí en el sendero, quien decide pronto lleva al tiempo de su parte, voy tarde. No me hago el cobarde, tampoco me escondo tras un alarde sin fondo, es el exceso de esfuerzo quien corroe y va por dentro. - Cuanto peligro guarda el ser atento... Dar de más, hasta que ni colmar basta -. El viento levanta el disfraz despeinando sentimientos siendo las hojas llega a mis pies con aspecto agotado, pálido, goteras de lamento atrapado en estrés, con ojeras, flojera en los pies y disgustos del tiempo, por ejemplo hoy he visto mentiras en sus labios -y que labios...- más intangibles, tan necesarios, besos intensos y deseos contrarios. Cuanto más me acerco más se aleja, mal fario... ¡Quema! el barrio, los recuerdos; no soporto cuanto tengo, está en todo, sembrando mi ausencia. La felicidad me abandona como a un perro un desalmado. Contigo me quise, incluso, atado. El libre da miedo, y equivocado sobreprotegí al ser amado. Ahora no dice, ¡habla! pero la verdad la esconde en los brazos cruzados, en los ojos bajados. Estoy perdiendo la razón o no me responde, busco redención, salvar mi nombre. Llevo más horas a oscuras que lo que dormí ayer esta decepción no ayuda, cualquier alternativa permite al cuerpo y mata al ser. Con el mal de un necio ya no sé donde pisar, corrompido por la primera del singular. - Que gran error dar conciencia al hombre ahora se cree mejor y por eso sigue siendo pobre, aún con todo y sin nada sediento en el agua, suspiros y sueños bajo la almohada. - Pienso en dejar de pensar, no veo barrotes pero solo el preso sueña en escapar. Alzáis libertad cual cruz, carnal cuando de fondo canta el metal de cadenas apresando sentir, camisas de fuerza a medida, conciencias no encuentran salida. ¡Que bramar! el de las sirenas Que amar más incauto que quien lo ejerce anda exhausto naufragando en el hogar. - ¿Por qué no abrazar la soledad? - La muerte me acompaña de la mano hacia el altar. Sacando punta al lápiz mi lanza, mi amiga, ahora que con corazón la reminiscencia me alcanza y danza, la ira. - ¿Quién sino mueve al cansado? -. ¡Estoy harto! de conquistar sobre su tablero bajo sus reglas; de parir y parir con regazo vacío y llantos ausentes. ¡Harto! De veros ir de honrados luciendo oro entre desdén hacia mis bolsillos de escueto diseño y menos retén. Que no soy siervo… Pero casi. Sino son como queréis mandaréis al paro, así de fácil. Bailamos al son del diablo su discurso. Vestía dignidad y esfuerzo cuando sacó un contrato, dijo: firma y compra tendrás trabajo, pagarás a plazos. - Vendidos por trozos de papel que dan distinto nivel aun siendo la misma en esencia, nuestra piel. Nuestro legado: Un gran burdel. Querer dirigir por pringar, pisado por la rueda que no dejáis girar. Agarrado a la reja, en mi celda todo es gris, os trae mi rareza buscáis al verme lo que apenas sentís. Alejados de vuestra naturaleza, me usáis, para pesar sobre mi la vergüenza, el peso que no decís, el hábito del que colgáis. ¿Vosotros me hospedáis parásitos chupópteros de luz? no despierto por la ventana, más ¡el cambio es quien llama! Por mucho que esos escotes vendan humo, mis actos, van rumbo a lo invendible. Asumo mi divisible existencia, busco la fragancia a la vera del discreto y su cauce, en el valle de la más desapercibida constancia. - ¡Me hundo y salgo a flote! -. La hierba que tanto apreciáis me huele a vana indiferencia y la ciencia aun siendo sabia no sabe por qué lloro, si sabe de paciencia pero la perdí… no sé cómo. ¡La perdí! como a ella, así es la vida: renunciar con pala, escoger con pinza. Levé el ancla y zarpé sin saber que es de orates, porque la deriva acecha, cuando el milagro te trae sigue remando, Le depara un puesto al opuesto aprendiz. Subo a alcanzar las nubes, carecen de lugar con total libertad, son constante movimiento, el viento no retuvo, aprendo de él, también del perro, del silencio e incluso, del ruido o del vulgo no del hombre o la mujer ¿Qué ejemplo es discutir? Juguemos a engendrar, a otorgar poder a cualquier otro. La Tierra es un templo erigido en el tiempo. ¡Qué regalo! ¡Qué fortuna! Que te quiten un tapón en la duda, una espina muda que ensordece el alma. Quien no muda no se ve, no crece. El capaz anda senderos de roca con ojos verdaderos y sangre en la boca. Nacida en la calma del débil la rabia del cambio más fértil escribe historia y arte, dos caras de una misma cultura. Gloria y hambre. La Intensidad es volátil, La serenidad es voluta. El tallo y la raíz de un mismo existir. La lucidez emergida de la oscuridad absoluta. Él devora mi faz trayendo vejez, proponiéndome paz y haciéndome juez. Yo edifico otra vez con menos doy más, siembro madurez consintiendo lo demás. El humano “siempre echando piedras en su tejado” y mi abuela, siempre que me ve, me ve delgado.
Por qué me considero poeta

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