Ficha pública
Retrato para Quid pro quo

Quidproquo

Rebeca García Corrales · Móstoles
Biografía

Nacida en Cáceres, hija de albañil y costurera. Migrante a Madrid sin elección. Amante de las letras y poco diestra en matemáticas. Elegí la poesía, el teatro y la literatura desde pequeña. Amo mi tierra natal, la que me inspira en mis poemas. Soy anarquista, no creo en ninguna forma de dominación y por supuesto creo en la libertad. Eso se plasma en mi escribir. Creo en la poesía como herramienta de construcción masiva, como forma de visibilizar lo invisible. Creo que es spoken word es la forma moderna y más antigua a la vez de reclamar el espacio escénico a través de la palabra. No tengo poemarios publicados, pero están en construcción, como lo estoy yo. Políglota por afición, le fascina todas las formas en la que podemos decir lo mismo en este mundo.

Poema 1
Filos de navaja. Fondos de cuchara. Lo mismo da. El límite está en la cabeza. Ahora o nunca. O quizás siempre. El tiempo,otra cuestión tan relativa... Sin o con alcohol. Carne o seitán. Vivo o muerto. En tiempos de abundancia, todo es elegible. A duras y maduras. En lo bueno y en lo malo. No quiero complicarme tanto. ¡Permíteme usar un abrefácil! En tiempos de “take away” quiero quedarme en la calle, en los charcos y lo incómodo. Quiero deleitarme con lo que sobra. Si la vida nos da limones: hacemos vino de cartón. Así somos los desheredados Gente de "con poco basta". A quien buen árbol se arrima… cagadas de paloma en el coche. Pero en mi calle no hay sino farolas. Date por satisfecha. Sin prisa pero sin pausa. Me pagan por horas. El IRPF manda en un salario base que tiende a la baja… Abajo es desde donde se ve el cielo. Triste paisaje la tierra vista desde arriba. Desolación y polígonos industriales. Más vale emprender el vuelo, trazar sueños inalcanzables que caer en picado desde las cumbres de la riqueza. De aquellos fangos… estos lodos y los ladrillos de una casa construida en terreno pantanoso Que por poco que brille el latón se hace plata bajo unas manos hábiles y unos ojos ilusionados. Disfruta del viaje. De Madrid al cielo o de casa al trabajo en las entrañas de la Bestia. Madrid quema y el trabajo mata. Pero seguimos teniendo los mejores bocatas de calamares y las rotondas mejor trazadas. Y desde la circunferencia del infierno en la Tierra os digo con el "ej que" por bandera que cuando me saquen de esta infamia seré por fin libre.
Poema 2
Veo bocas allá donde miro bocas hambrientas. Hambre de pan y aceite. Hambre de besos del encuentro con otra boca para alimentarse así por mutuo hambre. Bocas ennegrecidas de miseria, otras más astutas vestidas de carmín buscan ser vistas como hermosas bocas. Bocas melladas a la espera del nacimiento de un futuro en forma de esmalte. Algunas bocas con brackets. Armando una sonrisa más atractiva, mañana. Bocas de dientes postizos con la piel de unos labios que no ocultan ya la edad. Bocas, estás más cerca del último trago, chasquido, silbido, canción, beso y adiós. ¿Qué sería de la humanidad sin boca? Que a través de ella el alimento, la succión primigenia. Sin boca no hay esperanza. Y sin ella: el silencio. Ni cuento ni poesía. Tampoco el escupir al suelo, a los pies del enemigo. Dicen que los ojos son el espejo del alma. Y, ¿qué es la boca? ¿de que es espejo? ¿Del padecimiento? ¿de la carestía? ¿de la enfermedad? ¿O del deseo? Los ojos no mienten. Pero es que la boca no calla y hay quien dedica una vida a llenarse la boca de mierda y lo peor de todo: a soltarla. Hay quien enjuaga su boca en un elixir de mentiras. Pero también hay quien, por suerte, regaló de su boca el verbo, el aliento, el amor, la sabiduría, la saliva para curar la herida. Veo bocas allá donde miro. Bocas abiertas hacia el cielo. Pronunciado un rezo. Pidiendo al sagrado lo que en tierra no encuentran. Y a través de ellas una garganta que desprende cantos. Canciones antiguas al unísono de otras bocas, cantan. Bocas cosidas encerradas de por vida en la oscuridad de una prisión. Muerden los barrotes de la soledad hasta sangrar las encías. Me gustaría ver nuestras bocas mordiendo con rabia. Dirigir los mordiscos a quienes permiten (por hambre, miseria y bombas) lo que sucede hoy en Gaza. Quisiera una donación masiva de dientes dispuestos a pelear. De mandíbulas firmes, de gestos de desaprobación a tanta ignominia. Veo bocas allá donde miro. Que no nos falten nunca las sonrisas que saben dibujar. Que sin bocas este mundo está condenado a la tristeza.
Por qué me considero poeta

La primera pregunta es ¿qué es poesía? Cuando sepamos definirlo podremos entender qué convierte a alguien en poeta

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