Ficha pública
Retrato para Miguel de Juan Fernández

Miguelde JuanFernández

Madrid
Biografía

Trabajador público. Autor del poemario Hoy el cielo es muy azul pero no se lo digas a nadie. Fui uno de los ganadores en 2018 del concurso Versos al Paso (Ayuntamiento de Madrid y Boa Mistura). Varias publicaciones en antologías. Bloguero poético desde hace 14 años.

Poema 1
La gota malaya Pues no: la piel no es como la de una ballena blanca, gruesa, impenetrable, hermética y aceitosa; ni tampoco uno a todo se acostumbra, como al vino caliente o a la Cruzcampo. (Y a veces, sólo a veces) Fui un galgo abandonado en Toledo, y quizá he llorado como la Callas recordando a Onassis más mil veces que perdí, otras mil que me repuse. La prueba, fehaciente, es que aquí sigo. Pero admitámoslo: las pérdidas en el amor no son nunca inocuas aunque tengamos escaras en la piel, el culo pelao y las mejillas desteñidas por la sal de las lágrimas. (Muy al contrario) Las pérdidas son como la gota malaya término que, erróneamente, acuñó Felipe González mezclando los términos gota china y bota malaya. Gota o tortura china: una gota de agua que cae del techo , y que poco a poco va horadando la piel del cráneo del reo. Así que aguantamos la maldita gota china o malaya (oriental en todo caso) que horada el corazón y el cráneo, y que duele, vaya que si duele. Pero, incluso tras estas adversas circunstancias el cuerpo humano no se rinde, pues mientras estemos vivos, intentaremos desviar esa gota que se dirige inexorablemente al centro del cráneo. Y sacaremos la lengua, intentando atrapar la gota (flip) como el camaleón a la mosca, para aplacar la sed de vida y de futuro. Soportando las pérdidas del camino, lleno de piedras, romero y espigas, sabiendo que el azar es presumido y que la vida se embarra en el trayecto. Dejando pequeñas marcas, que ocultamos bajo la ropa: usando cada vez jerseys más gruesos para que nadie descubra nuestro pequeño gran secreto (la herida) Mientras tanto, seguimos haciendo la senda y el cariño, recordando lo bonito que fue, el hermoso sendero que recorrimos, mas el sotavento es impresivible, y sólo dios sabe adónde nos llevará, porque imprevisibles son también los temporales en estos tiempos de cambio climático y ventiscas Y con todo ello les digo: que me sigo cagando en el puto amor romántico, fatídico invento de poetas y de literatos ahogados en absenta, y que – por favor- no nos roben lo bailao, que de nada sirve, ni tampoco la ilusión ni la sonrisa al infinito perdida.
Poema 2
La ligereza usar aparejo de gata, un árbol donde hacerse invisible, ser golondrina al atardecer, las magnolias en junio y el olor a romero los pies desnudos cruzando el mar helado esquilmar la mala onda, sorprender a dos estrellas silbando salirse de aquel carril y caerse de nuevo follarte en el baño y sudar en la playa cogerte despacio y perder el control la ligereza la ausencia de presión en el pecho la madurez de los sueños cumplidos dormir nueve horas, ronronear a cámara lenta.
Por qué me considero poeta

Por querer jugar con las palabras hasta encontrar lo exacto, para rascar dentro de mi y ver cosas que no sabía, porque es la forma más íntima y honesta de escritura, porque escribir calma y alegra el alma.

Contacto
La dirección no se muestra en la página. Aparece al hacer clic.
Enlaces
Ficha número 359 del censo. Ficha actualizada el 2 de septiembre de 2026Siguiente poeta →