Ficha pública
Sebastián
Fiorilli · Galapagar
Biografía
Rosario, Argentina 1977. Es licenciado en Ciencias de la Comunicación, poeta y editor.
Poema 1
Canto del pájaro que se equivoca
He oído esta mañana a un pájaro,
y su canto era un error glorioso, era la belleza
equivocándose en el aire.
¡Oh música torcida,
oh nota que cae y se levanta,
oh temblor que nombra a los vivos y a los muertos!
En su garganta se agitaba el mundo,
las casas dormidas,
los hijos que partieron antes del amanecer,
los hombres y mujeres cansados que aún creen en la mañana.
¡Canta, pájaro equivocado, canta para mí, canta para estos ojos!
porque en tu error vive la verdad del aire,
porque desafinando vive el pulso que hace girar la tierra,
vive la inocencia de quien no teme errar.
Yo te saludo,
a ti y a tu torpe melodía,
a la grieta que abres en el cielo
para que entre la respiración de lo eterno.
Yo también he errado, es cierto.
Yo también he caminado desnudo por los días,
con el corazón como una piedra húmeda,
buscando la cuerda floja que sostiene al universo.
He amado, he caído, he visto morir a todo lo que era para siempre,
he sentido el peso de la sangre en el canto, en las pieles
de los que se dejan abatir.
Y sin embargo, sigo aquí,
como tú,
cantando con el pecho abierto,
desafiando al viento,
adorando la imperfección que me sostiene.
¡Oh viento!
entra en mi casa con tu pájaro equivocado,
derriba los muebles,
dispersa mis papeles,
haz temblar los cimientos de este día inútil.
Que venga contigo el pájaro, no lo olvides,
que venga con su error en las patitas temblorosas,
porque el error es también un dios que respira,
Porque amar es una forma de temblor.
Ahora lo sostengo entre mis manos,
y su canto endereza los árboles,
y los árboles enderezan al mundo,
y el mundo, por un instante, se alza firme y transparente
como un junco de fuego interminable.
Aún tiemblan sus patas.
Y yo tiemblo con ellas.
Porque el temblor es la forma más secreta del amor,
el modo en que la vida recuerda que sigue
Siendo un milagro estar vivo.
Por qué no abrí la puerta antes,
por qué no dejé entrar a todos los seres que llamaban a mi puerta;
los ríos sin destino,
las mujeres que esperan y no se resignan,
los hombres que cargan con su cansancio,
las bestias que huelen a barro y a milagro.
Todo canta,
aunque desafine,
aunque duela,
aunque caiga.
Todo vibra con el pulso del gran corazón del mundo.
¡Oh, tierra, oh aire, oh vida errante, oh gran sinfonía desafinada!
Canten conmigo,
ha comenzado el otoño,
y el otoño es también una forma de vuelo,
Quizá la única.
Cierro el pico, sí.
Pero el canto continúa en el polvo,
en la raíz,
en el último temblor de la hoja.
Uno de los dos —
yo, el pájaro—
c
a
e.
Y el universo se inclina un poco.
Escucha.
Poema 2
En una calle poblada por la miseria he visto crecer el alma de las abejas,
las he visto construir la lápida de la poesía con el néctar vencido de
las flores.
Estos milagros suceden ocultos entre los harapos
del aire, en la frontera que divide el alba de los silencios,
en el molde del dolor y las ciudades.
Solo hay que sentarse a contemplar el oficio misterioso
de las sombras,
la llaga de cada vuelo donde se esconde el secreto
de las palabras verdaderas.
En este camino que brota del fondo de la luz más sencilla,
sé que en una mirada nace cada día la belleza de un naufragio,
un hundimiento desconocido apagándose en la certeza del
horizonte.
Todo lo que he perdido está en la dicha de la central luminosa de los insectos,
ya nada puede transcurrir en ese espacio saqueado por el júbilo,
ese instante fulminante donde la vida debería haberse detenido,
el asilo perentorio de toda felicidad.
El motor transparente del llanto en los suburbios debería lavar
la infamia de cada abandono,
llevarlo amarrado a las raíces del fuego.
Sopla un breve prodigio de oscuridad contra el crepúsculo,
la factoría del esplendor detiene sus máquinas
para siempre y la calle lentamente se va llenando
de olvido.
En su jaula de barbarie llega la resignación y la injusticia,
el funeral de las colmenas,
el fin de la fiesta de las horas.
En una calle poblada por la miseria
toda belleza es ausencia,
todo poema
es
abandono.
Por qué me considero poeta
Porque "considerando en frío" me sigue enseñando que no lo soy
Ficha actualizada el 4 de agosto de 2026Siguiente poeta →