Ficha pública
Retrato para Isabel Sigüenza Andrés

IsabelSigüenzaAndrés

Valladolid
Biografía

Vine al mundo un frío martes de diciembre, allá por 1992. El deseo de correr libre como el viento y jugar sin restricciones hicieron de mí una persona independiente e impulsiva. Los pantalones rotos y cubiertos de barro eran las marcas de mis aventuras infantiles, al mismo tiempo que dejaba volar mi imaginación en cuentos e historias. Mis maestras sembraron en mí la semilla del amor por las letras y los libros, quizá por éso sea docente, para continuar su legado. Cuando las heridas del corazón comenzaron a doler más que los rasguños de las rodillas, empecé a escribir como método curativo. En el turbulento año 2020, vio la luz mi primer poemario, Aves de paso. Cuatro años después, no sin complicaciones, publiqué Nidos. Actualmente, cuando no estoy en clase con mis alumnos o corriendo tras un oval, estoy descubriendo el mundo.

Poema 1
Y, SÓLO DESPUÉS, ME BESÓ Me acariciaba la mano mientras me miraba a los ojos. Ajenos a todo lo demás, en el más profundo silencio, nos dijimos todo. Sentí como la atmósfera cambiaba. El ritmo de nuestros corazones llevaba el mismo compás. Se incorporó para besarme. No lo hizo. Siguió mirándome como nunca lo había hecho. Su mirada era tan brillante que se podía confundir con cualquiera de las estrellas que nos iluminaban. Tan profunda era que sentí todas mis emociones y sentimientos desnudos. Observó cada uno de los rinconcitos de mi alma, y, sólo después, me besó. Desde aquella fría noche de diciembre en la que no había más calor que el que nuestros cuerpos propagaban, las estrellas no han vuelto a brillar igual.
Poema 2
CONOCIENDO A UN DIOS Sin ganas comencé la noche. Yo estaba cansada. De todo. De todos. Tocaba aparentar estar bien. Había que aprovechar la vida, 6 días quedaban para que se acabara. Anunciaron vuestra llegada. Apareciste como un dios, con una fuerza absoluta y una luz cegadora. Con una sonrisa enmarcada en una barba perfilada. Y como si llenaras de nuevo de calor mi cuerpo vacío te seguí. Eras mi caminito de migas. Eras mi caminito de baldosas amarillas. El camino de peregrinación hacia mi propia salvación. Te era esquiva. No podía permitir que una sonrisa más acabara con mi resurgir. Te era esquiva y no paraste. Entonces pasaste a la conquista visual. ¡Dios! Hacía tiempo que no me pasaba. El vello se me erizaba cuando clavabas esos ojos vivos en mí. De la mirada pasaste al alcohol. La imprudencia al volante te dio otro revés, pero no te detuviste. Constancia. A solas, en la barra te acercaste. Osadía. Y para romper con los estereotipos del Romanticismo Becqueriano, no me robaste un beso, me lo pediste. Educado. Y desde entonces no has parado de pedírmelos. Y desde entonces no he dudado en dártelos.
Por qué me considero poeta

Soy poetisa y escritora porque me encanta jugar con las letras. Me permiten controlar los sentimientos que me ahogan y disfrutar de los que me hacen sonreír. A través de las palabras cuento mis metáforas, comparaciones y exageraciones, nimiedades, verdades y mentiras, de manera que, aquellas personas no sean capaces de contar y expresar lo que son y lo que sienten, a través de mis escritos puedan sentirse identificadas.

Contacto
La dirección no se muestra en la página. Aparece al hacer clic.
Enlaces
Ficha número 292 del censo. Ficha actualizada el 19 de agosto de 2026Siguiente poeta →