Biografía
Decidí abandonar mi país buscando un futuro como escritora. La migración me supone una contradicción emocional, desde la desolación por dejar mi origen, mi familia y a Rocco, mi bulldog francés, hasta la felicidad inconmensurable de vivir al lado de mi esposa. No creo que la vida me alcance para leer todos los libros que acumulo en mi biblioteca, y los que sigo comprando compulsivamente. Cometo el error de empatizar hasta el llanto y lucho con el síndrome del impostor que me grita que nunca podré dedicarme a escribir.
Poema 1Mi casa huele a lirios y a tempestades,
a infiernos gloriosos sin libertades,
a pájaro enjaulado en el viento,
a perfume atascado en el tiempo,
a madera que cruje gritos de silencio.
Mi casa alberga libros,
liebres,
lienzos,
piezas,
destellos de inocencia.
Mi casa pierde el ritmo,
el tono,
el timbre,
la melodía,
la canción de un recuerdo.
Mi casa siente tu voz,
tu cuerpo,
tu escape,
tu arranque,
nuestras ganas de seguir sobreviviendo.
Mi casa escribe cartas,
poemas,
súplicas,
cuentos,
con restos de tu cuerpo.
Mi casa es un montón de ladrillos y tristezas,
un montón de sábanas mojadas
que cobijan tus promesas,
un cúmulo de sueños
aletargados en el tiempo,
en el closet,
en el horno,
en el cajón de los cubiertos.
Mi casa tiene sentimientos de cemento,
habitaciones llenas de personas vacías,
paredes adornadas con odios y mentiras,
dos personas de rodillas
lamiéndose las heridas.
Poema 2Soy la palabra que emerge de la sinapsis,
del punto aparte,
del texto leído,
de lo vivido,
de lo sabido.
Soy lo que renace,
lo pervertido,
lo indecoroso,
lo divertido.
Soy tinta al viento que vuela,
que se esparce,
que escribe cielos acongojados al borde de una garúa tenue.
Soy papel a prueba de heridas,
de torturas,
de sometimiento.
Me escribo viviendo,
muriendo,
resucito si quiero,
me suicido y vuelvo a empezar.
Soy un barco encallado en tus costas,
avión que sobrevuela tu nimbo,
tren descarrilado en tus abismos.
Soy el portal que cruzas cuando caminas,
el animal rastrero que te lastima,
la telaraña que te envuelve,
el aguijón que te lacera.
Soy gusano carcomiendo tus entrañas,
germen en tu intersticio,
en tus lamentos intestinales,
parásito de tu nido,
toxina en tus fluidos.
Soy carroña en tus abrazos,
hormiga en tus papilas,
en tus cuerdas vocales,
en tu espina dorsal,
hago escala en tu sacro,
pernocto en el altar.
Soy roedor (a) tus pies
que sobrevive a los maúllos,
a las trampas del cielo raso,
al veneno de tu frasco
disimulado en tu fragancia.
Por qué me considero poetaSiempre digo que soy un simple y vagabundo animal salido de la prisa, a un lado del camino
huyendo de la vorágine de recuerdos que viene como las moscas a revolotear cuando ya todo está podrido
en el nicho, los gusanos fermentarán mi piel muerta
y bajo mi esqueleto las palabras serán lo único que me queda