Biografía
Nacido en Córdoba, abogado y psicólogo. Miembro fundador de Andalucía 75, primera plataforma cordobesa integradora de la poesía, el teatro y la canción de autor. Miembro fundador y coordinador del Colectivo de Cultura Popular “Kábila”, así como editor y coordinador de la revista del mismo nombre. Coordinador y colaborador de la sección literaria del desaparecido “La Voz de Córdoba”, así como de sus páginas de opinión. Incluido en el catálogo de la “I Exposición de Pintores y Poetas Cordobeses”. Distinguido con la “Fiambrera de plata” del Ateneo de Córdoba, en su primera edición.
Coordinador de las revistas: “Espéculo” (1991-1994), “Asociación” (2000) y “Evasión” (2001-2002), la última en estrecha colaboración con los internos de la Prisión de Córdoba. Ponente en el Primer Congreso Nacional de Empleadas del Hogar, celebrado en Córdoba, en defensa de los derechos de este colectivo. Colaborador en las páginas de opinión del “Diario de Andalucía”. Libros de Poesía: "Actas del Apocalipsis", finalista en los premios Ricardo Molina y Luis de Góngora. "Si mueren las Palomas". "Antes de que la luz decline en el crepúsculo". "La voz de antes de la muerte". Escrito y dirigido la obra de teatro "El laberinto de Segismundo" y el ensayito poético "Luis Cernuda, el corazón desprendido".
Poema 1Los niños de las piedras
La dicha es un olivo abandonado
que cuelga de la cima de una lágrima.
La cima es una niña saqueada,
una breve paloma que suspira.
La lágrima es un surco en la mirada
de niños sin esperanza.
La esperanza es una muñeca rota
en manos de la saña.
La muñeca es una escuela cerrada
que no tiene ventanas.
La escuela es un desierto palomar
con hachas en sus tablas.
La Tierra está girando
cargada de palomas degolladas.
En su giro sangriento
una estrella vadea la mañana,
y ese día la dicha seca todas sus lágrimas,
y la muñeca es la niña,
y la niña es una mano,
y la mano una paloma,
y la paloma una casa,
y la casa una ventana
poblada de niños verdes
con piedras iluminadas.
Poema 2OFRENDA
Ahora que es de día, tú ya sabes
lo que el mundo te debe de rodillas:
el aroma del roble y de la rosa,
el cristal de las horas infinitas.
En cúpulas de nocturnas estrellas
he visto amanecer sobre tu frente,
tornarse la demente noche en día,
caer los velos negros de tus ojos,
proclamarte mujer sin ataduras
desde la honda mujer que en ti se oculta.
Las sagradas llanuras del espíritu,
su profunda y secreta aristocracia,
han poblado tu cuna y tus razones
desde el preclaro verbo de tu acento.
Y no hay más instrumento
para labrar tu música
que el justo y veraz tiempo,
que modela la altura de los seres
con buril de valor y no de precio.
Porque he visto, he creído
en el secreto azul de tus preguntas,
en el cisne tejido entre tus dedos
(ya sabes, el patito triste y feo),
y por encima de todo mi dolor
levanto de tu amor la ardiente copa,
porque, aun dueña de mi alma y mi osamenta,
yo también, Cinderella
mía, tengo
deudas contigo que solo atesoran
las jaras y los lirios,
jazmines que la luna viste y calza,
madreselvas de sangre en mis venas.
Te debo el tremendo verbo herido
que en estos versos luce sus arpegios,
por todo lo que tú me has dado pura
y a ti impuras te hurtaron las cenizas.
Por qué me considero poetaDesde mi adolescencia vengo componiendo poemas. La poesía es para mí el aliento vital, lo que torna el día a día en una hermosa experiencia, a veces dolorosa. No creo en las torres de marfil. La poesía es una herramienta de comunicación entre los seres humanos. Sirve al amor y sirve a la sociedad. Los poetas muchas veces tenemos la responsabilidad de ponerle voz a quien no la tiene.