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Ficha pública
Retrato para Alicia Orellana Cocinero

AliciaOrellanaCocinero

Sevilla
Biografía

Natural de La Puebla de Cazalla, comenzó escribiendo relatos y pasó rápidamente a la poesía. Ha publicado algunos poemas en revistas y antologías, y gusta de recitar por los micros abiertos de Sevilla.

Poema 1
Si te pido “quiéreme” Si te pido “quiéreme”, atiende a lo que estoy diciendo. Que no te hablo del ayer, ni esconde mi voz un lamento, ni una ausencia, ni un reproche, ni busco la promesa torpe que se acaba por incumplir. Si te pido “quiéreme”, no digo que no me quieras o que no juzgue sinceras tus caricias y esos gestos que a mi corazón tienen preso, amante de sus cadenas. Si te pido “quiéreme”, hablo en presente inmediato, que el camino se hace andando y el amor tiene un gerundio que es permanente y eterno en el transcurrir del ahora. Si te pido “quiéreme”, quiéreme y ya. Y si puedes querer más, hazlo; y si no pudieras porque no hubiera manera de querer más todavía continúa cada día como me vienes queriendo. Que así alientas el sentimiento y las ganas de querer.
Poema 2
La brizna Lo he conseguido. He segado esa brizna rebelde que sobresalía del resto y florecía gritando y llenándolo todo de ilusión y desasosiego. He conseguido segarla. Ya no gritará más. Ahora simplemente yace en el suelo, inerte, sangrando… Aún tiembla con un espasmo a veces al borbotear su savia, sangrando. Sangra y lo vuelve a teñir todo de rojo, inundándolo todo, ahogando al resto de briznas, las que obedientes y calladas ocupaban su lugar en silencio, esperando a que yo paseara pasando mis manos cerca de su extremo más alto permitiendo sus caricias sobre mis palmas, dejándolas hacerme sentir… Pero esa brizna gritona que ahora yace muerta no para de sangrar y anda pudriéndolo todo. Las otras briznas languidecen cabizbajas, como en duelo por la muerte de su hermana más alegre y no me ofrecen consuelo. La sangre sigue brotando, cubriéndolo todo, enfangando el suelo bajo mis pies. Se hace difícil caminar. Hace rato que no me veo los tobillos. Quiero tumbarme y dejarme ahogar, que la podredumbre me cubra y convierta lo rojo en negro, que desaparezca el dolor por la vía más dramática. Pero sé que no es una opción. Permanezco de pie, impasible en apariencia ante la fúnebre escena. ¡Muere de una vez, maldita brizna! Deja que la herida cicatrice, que la tierra absorba la sangre, que todo vuelva a su lugar… Deja que aprenda a vivir sin ti, o más bien, que recuerde cómo hacerlo. Deja respirar a las demás briznas y a mí misma. Y no vuelvas a brotar, que ya no eres bienvenida. Déjame vivir en la austeridad busdista carente de deseo. Al menos, por un tiempo… Que sé que acabarás haciendo lo que te dé la gana.
Por qué me considero poeta

Porque siento y escribo como tal, y me niego a sentir de otra manera por más que el sistema nos empuje a la deshumanización absoluta.

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