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Ficha pública
Retrato para Lidia Sanchis Sorribes

LidiaSanchisSorribes

Les Alqueries
Biografía

Periodista por vocación y profesión, hasta que se pudo. Ahora, profesora de Secundaria y Bachillerato y desde siempre, escritora por descubrir. Entre tanto, he ganado algunos premios como el XLI Certamen Poético Ángel Martínez Baigorri, el XX Certamen Internacional de Poesía Luis López Anglada, el VIII Certamen Literario Universidad Popular de Almansa, el accésit del XXXIII Premio Nacional de Poesía de la Hermandad de Cofradías de Semana Santa de Peñaranda de Bracamonte. Nací en Burriana (Castellón) en 1967. Soy Licenciada en Periodismo, un oficio que reivindico siempre que puedo.

Poema 1
DE LAS COSAS QUE ME GUSTAN SUELO TENER RECAMBIO De las cosas que me gustan suelo tener recambio. Hombres, jerséis de lana, culpa. Pero cuando llega el invierno, ella es la única que me da calor y me mantiene en mi sitio. Si un día de nuevo se abriera la puerta del armario y no estuviera, me sentiría desnuda frente al mundo. Ningún hombre helador ni suéter de rombos consigue tornar de cristal mi aliento tanto como esa fría sombra. Alguien se muere y te rompe la vida. Buscas quien te castigue y quien te erice la piel. Un hombre, un jersey de lana, la culpa. Dos hombres, dos jerséis de lana, la culpa.
Poema 2
MI NOMBRE ES PEDRO Mi nombre es Pedro. Pero no reúno las condiciones necesarias para lucir, orgulloso, ese nombre. Como si fuera una vivienda que alguien inspecciona, una casa que se convertirá en un futuro hogar en caso de reunir los requisitos exigidos, claro está. Una piedra donde Dios construirá su templo, una roca sobre la que edificará su iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Mi nombre es Pedro y trato de expulsar el invierno y el fuego que llevo dentro de mí, antes de que el edificio se caiga, antes de que se acabe el tiempo. Mi nombre es Pedro y restriego con una bayeta amarilla las paredes del baño de mi casa. Ese es todo mi cometido. Que nadie se lleve a engaño. No estoy hecha para el culto.
Por qué me considero poeta

Yo no trabajo de poeta. Las palabras, en mis manos, resbalan y adoptan formas blandas o licuadas, amorfas, apagadas. Ando deprisa hacia la brega –siempre llego tarde– y se me enreda un verbo o un sustantivo en los pies, como un gato negro que se cruza en el camino. Qué absurda me siento sosteniendo entre mis manos pequeños conceptos que no sé manejar. Amor y deseo. Tristeza. Yo no trabajo de poeta, pero los versos se me pegan a la piel como polillas a un cristal.

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Ficha número 209 del censo. En el censo desde el 11 de agosto de 2026Siguiente poeta →