TeresaFloro
El propósito de Teresa Floro es llevar y divulgar, dentro de lo que las circunstancias permitan, la creación literaria de calidad a lugares públicos y privados físicos y online (plazas, bares, aulas, auditorios, redes sociales, etc.) hasta «debajo de un puente» si se diera el caso. Es una necesidad que la poesía se convierta en un fenómeno de masas como lo son otras disciplinas culturales. Resulta importante que personas que no han tenido oportunidad de expresarse públicamente de forma literaria tengan su espacio «callejero», evolucionen en sus carreras literarias a su ritmo y experimenten su propio aprendizaje vital y literario. De la expresión libre en las plazas y los escenarios, nació el poemario Secretos empolvados, un libro erótico y social que aborda diferentes tabúes, bajo la editorial Sakana, con más de seiscientos ejemplares vendidos (dos ediciones). Por la capacidad de ilusionar y mantener dicho entusiasmo y compromiso por la literatura en más de un centenar de escritores de diferentes nacionalidades reunidos para expresarse en un micrófono abierto, recibió el Premio Ateneo de Manilva 2022 por la difusión de la cultura. Ganadora del concurso Premio joven de Estepona y del certamen nacional Félix Rodríguez de la Fuente, en la modalidad de poesía. Ha participado en varias antologías poéticas y congresos de escritores. Ha escrito relatos cortos para periódicos andaluces y ha expuesto su obra de poesía visual en la Universidad de Sevilla y Los Barrios (Cádiz). Ha colaborado, a través de intervenciones literarias, en la Cadena Ser y Radio Nacional de España. Obtuvo reconocimiento de crítica teatral en la organización de la XII Edición del Festival Iberoamericano de Teatro, celebrada en Cádiz. Miembro de la Unión Nacional de Escritores de España. Teresa Floro (Estepona, 1974) es periodista, especialista en marketing y relaciones públicas, inmersa en iniciativas de ámbito nacional e internacional.
Había un escalón para acceder al cuarto de baño de la casa de mi abuela donde vivía en mi infancia y adolescencia. Ese escalón era mi escritorio para leer, soñar y escribir sin que nadie me molestara. Desde los ocho años escribía poesía, no era consciente de ello porque el Universo me dictaba lo que tenía que escribir. Solo escribía y punto. Por aquel entonces me consideraba una niña obediente que transcribía. Con esa edad tuve la suerte de conocer a Gloria Fuertes que estaba de vacaciones y se hospedaba en la casa de mis vecinos (donde yo realmente pasaba mucho tiempo allí porque eran artistas), Fue ella quien me dijo que esos textos que transcribía era la poesía que yo creaba dentro de un universo poético propio y que tendría futuro como poeta en la edad adulta.