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Ficha pública
Retrato para Teresa Floro

TeresaFloro

Teresa Isabel Floro Moreno · Estepona
Biografía

El propósito de Teresa Floro es llevar y divulgar, dentro de lo que las circunstancias permitan, la creación literaria de calidad a lugares públicos y privados físicos y online (plazas, bares, aulas, auditorios, redes sociales, etc.) hasta «debajo de un puente» si se diera el caso. Es una necesidad que la poesía se convierta en un fenómeno de masas como lo son otras disciplinas culturales. Resulta importante que personas que no han tenido oportunidad de expresarse públicamente de forma literaria tengan su espacio «callejero», evolucionen en sus carreras literarias a su ritmo y experimenten su propio aprendizaje vital y literario. De la expresión libre en las plazas y los escenarios, nació el poemario Secretos empolvados, un libro erótico y social que aborda diferentes tabúes, bajo la editorial Sakana, con más de seiscientos ejemplares vendidos (dos ediciones). Por la capacidad de ilusionar y mantener dicho entusiasmo y compromiso por la literatura en más de un centenar de escritores de diferentes nacionalidades reunidos para expresarse en un micrófono abierto, recibió el Premio Ateneo de Manilva 2022 por la difusión de la cultura. Ganadora del concurso Premio joven de Estepona y del certamen nacional Félix Rodríguez de la Fuente, en la modalidad de poesía. Ha participado en varias antologías poéticas y congresos de escritores. Ha escrito relatos cortos para periódicos andaluces y ha expuesto su obra de poesía visual en la Universidad de Sevilla y Los Barrios (Cádiz). Ha colaborado, a través de intervenciones literarias, en la Cadena Ser y Radio Nacional de España. Obtuvo reconocimiento de crítica teatral en la organización de la XII Edición del Festival Iberoamericano de Teatro, celebrada en Cádiz. Miembro de la Unión Nacional de Escritores de España. Teresa Floro (Estepona, 1974) es periodista, especialista en marketing y relaciones públicas, inmersa en iniciativas de ámbito nacional e internacional.

Poema 1
Título del poema: La sacerdotisa que llegó a abandonar su estado latente Atesoraba los secretos de los demás en la profundidad de su mente. Se presentaba cómplice, incorruptible de los susurros más inconfesables. Inmóvil en su silencio, solo roto por el libro que le acompañaba. Era el estado latente que precedía al arranque del movimiento, con mirada penetrante y sabiduría estratega. Levantó con la lentitud de una estrella de mar su túnica. Dejó que él pudiera ver su lengua impúdica y creó la oportunidad de que ambos sintieran un placer inexpugnable. Su secreto se hizo añicos cuando desarmó a su amante de deseo. En el acto no hubo silencio, sino gemidos confesables. No hubo mentes, sino cuerpos profundos que perforaban el alma. No hubo rastro de inmovilidad, fueron los trasiegos aceleraciones y desaceleraciones en marcha. Tampoco hubo soledad, sino intercambios de gestos sedientos de piel. Aun así, la sacerdotisa atesoraba los secretos de los demás, menos la propia clandestinidad, que se desbordaba en su cabeza. ~
Poema 2
Título de poema: Infidelidades para una misma Muchos de los hombres que conozco ignoran una parcela (inédita para ellos) de mi pensamiento. Maldicen a mis pechos bárbaros, escupiendo con intervalos regulares descaros insinuantes de barbarie. No entrenan, ni les hace falta. Y se delatan, como si les produjera una gran satisfacción personal, al preguntarme: ¿Cuánta frigidez derrochas hoy, preciosa? Bueno, la que me queda, (argumento realmente complacida) después de hacérmelo repetidas veces en la bañera de mi casa y a oscuras contigo, por supuesto, y también con Pepe, con Juan, con Pedro, con Antonio, con el vecino... Tú sabes, las infidelidades que cometo en solitario. ~
Por qué me considero poeta

Había un escalón para acceder al cuarto de baño de la casa de mi abuela donde vivía en mi infancia y adolescencia. Ese escalón era mi escritorio para leer, soñar y escribir sin que nadie me molestara. Desde los ocho años escribía poesía, no era consciente de ello porque el Universo me dictaba lo que tenía que escribir. Solo escribía y punto. Por aquel entonces me consideraba una niña obediente que transcribía. Con esa edad tuve la suerte de conocer a Gloria Fuertes que estaba de vacaciones y se hospedaba en la casa de mis vecinos (donde yo realmente pasaba mucho tiempo allí porque eran artistas), Fue ella quien me dijo que esos textos que transcribía era la poesía que yo creaba dentro de un universo poético propio y que tendría futuro como poeta en la edad adulta.

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