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Miguel

Miguel Fernández Rivero · Morón de la Frontera, Sevilla
Biografía

NOTA BIBLIOGRÁFICA   Nacido en Morón de la Frontera el 7 de julio de 1958, empieza a leer poesía desde pequeño y comienza a escribirla a los 15 años. La Fundación Fernando Villalón, de su localidad natal, publica su primer poemario: Imágenes de un espejo (1986). A partir de ahí, por sus propios medios y con la ayuda de algunos amigos, empieza a aprender la métrica y los recursos poéticos. Mientras va aprendiendo, va publicando sus libros.  De un hombre extraño (en días extraños), 1988. Hijos de la tormenta, 1996. Los espejos rotos, 1999. La palabra que no cesa (poemigas), 2006. Profanación de la palabra (prosa poética), 2007. La cara oculta de la luna, 2008. Del amor a la destrucción, 2018. Baúl 2019. Grito, 2020. Cero, 2022. Líneas Divergentes, 2023. La Hora Bruja, 2024. Las huellas del viajero, 2026. El sombrero de bambú, 2026. Participó en  la Tertulia Literaria “El cuarto blanco”, creada en su barriada en 1996, desde la que editaron dos libros con los poemas de los contertulianos. Es miembro fundador de la Asociación Poética Cultural “Sin Fronteras”, desde la que se convoca el Premio Internacional de Poesía “Ciudad de Morón” Durante tres años editó y coordinó la Revista Literaria “La Espada Flamígera”. Ha participado en varios encuentros literarios en su ciudad natal, y en las provincias de Cádiz y de Huelva. Ha colaborado en varios blogs de poesía, entre ellos Voces del Extremo y Poetas Andaluces. Ha publicado poemas en la Revista Literaria Alhucema de Albolote, en la Revista Mordisco de la Puebla de Cazalla y en revistas literarias y periódicos locales. Ha colaborado en varias antologías de poesía y relatos. En 2021 colaboró con varios poemas, junto a 36 autoras y autores más, en la Antología Incompleta de la Poesía de Morón: Una cuestión de carácter, editada por la Asociación Poética Cultural “Sin Fronteras”

Poema 1
VIEJO RUMOR El silencio nos mancha la mirada, nos borra la sonrisa con el velo de la nada y el olvido. Cubre el hielo la piel de la palabra remansada. Los pájaros del miedo -en desbandada- alargan su graznido por el cielo. La mustias hojas alzan frágil vuelo como la voz por siempre silenciada. Hinca su raíz húmeda y longeva, en el arcaico limo de la humana estirpe, el rito que la luz renueva. Este viejo rumor, que siempre mana de los labios, es viento que se eleva del ayer y semilla del mañana.
Poema 2
ODA AL INDIGENTE Más silencio aún que sombra, más sombra casi que hombre, casi nada. Criatura que ni se nombra, pues ya ni le queda nombre ni morada. Cruza furtivo las calles con el alma desgastada el mendigo, el mísero trotacalles que en la noche desolada busca abrigo. Con más soledad que llanto, carne herida del castigo, en la esquina aciaga y gris del espanto es el único testigo de la ruina. Del ayer cenizas lleva sobre su piel clandestina, flor marchita del recuerdo, oscura cueva y atroz dolor de una espina infinita. A rastras lleva la vida por esta ciudad maldita siempre hambrienta. Verso brutal sin medida que entre la nada se agita cual tormenta. Señalado por el dedo vil de la dama opulenta, va sin nombre con más silencio que miedo bajo la noche sedienta, casi hombre.
Por qué me considero poeta

Desde que comencé a escribir poesía, me he considerado un aprendiz de poeta, porque a lo largo de los años lo que he hecho ha sido aprender a escribir versos, a componer poemas. Pero bueno, una vez andado el camino, me considero poeta por varias razones; una de ellas es que he adquirido el conocimiento de los recursos necesarios para expresar mis sentimientos o mi visión del mundo en que vivimos, y otra de las razones de sentirme poeta es por mi sensibilidad para apreciar los pequeños momentos y las hermosas imágenes con que nos regala la vida y tener la capacidad para cantarlas mediante la palabra y el lenguaje más hermoso posible.

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Ficha número 188 del censo. Ficha actualizada el 10 de agosto de 2026Siguiente poeta →