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Ficha pública
Retrato para Garbiñe Albizua

GarbiñeAlbizua

Logroño
Biografía

Hasta que no escribo no sé muy bien lo que siento. Desde muy niña escribía en mi mente. También tuve el oficio de periodista. Pero para escribir prefiero ser libre.

Poema 1
DULZURA Posas tu mano en la mía, mitad blanca, mitad negra. Las palabras se pierden. Una esfera de luz asciende del vientre al pecho. Dices que quieres comer. Nunca vi a nadie comer con tanta dulzura. Tu pequeña lengua roza mi piel. La esfera estalla. Nos volvemos luz. Una mujer da de comer en su mano a una gata. Demasiado frío. Prefiero esto: una mujer, una gata, y las almas devorándose. Ahora soy mitad gata, mitad ausencia.
Poema 2
AQUELLA NOCHE Te abrieron el corazón y no fue nada: solo una mano y el más leve de los pellizcos, tan suave que casi no fue dolor sino anuncio de algo. No duele que te abran el corazón. Lo que de verdad hiere tiene otro nombre, y ese nombre todavía no quiero pronunciarlo. Una vez te arrancaron las alas. Las dos. De raíz, como se arranca lo que estorba. Eso fue lo más parecido a que te machacaran el corazón entero. Los pájaros cantan porque tienen alas. Tú, sin ellas, enmudeciste, y lo único que oías era el ruido de las cadenas. Pero un corazón, cuando se abre, no se contiene: el amor sale con fuerza, como el agua de una tubería rota, y no hay manera de pararlo. Te sorprendió el océano entero que cabe en un espacio tan pequeño. El amor es tibio. Eso ya lo sabías, porque has sostenido corazones entre las manos, has sentido su peso exacto y su temperatura de cosa viva. Tiene la consistencia del gel, porque las grietas —ah, las grietas— prefieren que se las toque con tacto de terciopelo y no con tacto de urgencia. Es transparente, porque no existe nada más desnudo. Y no huele a nada. Tú sabrás por qué. Se derramaba, y quisiste recogerlo con un pañuelo, con esa ingenuidad que a veces salva y a veces condena. Una voz sin rostro, de esas que solo existen en los sueños, te dijo: "El amor no se pliega". Al despertar lo entendiste: el amor no se guarda en un cajón. Se ofrece, y ya. Dar y ofrecer no son lo mismo. Me lo explicaste aquella noche: cuando das, el que importa eres tú; cuando ofreces, importa el otro. El amor nace en uno, pero está hecho para ir hacia los demás. Todavía no sabes cuál es el mayor disparate: vivir sin amor, o retenerlo sin dejarlo salir nunca a hacer aquello para lo que fue hecho. Dar y recibir. Así de simple, así de necesario. El sístole y el diástole de cualquier corazón que todavía funciona.
Por qué me considero poeta

No sé si soy poeta. Lo que sé es que sueño con serlo. Creo que, en cierta manera, somos lo que soñamos. También me gusta abrigarme con las palabras; en verano, me refrescan; en otoño me vuelven dorada y en primavera, flor de almendro.

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Ficha número 101 del censo. Ficha actualizada el 7 de agosto de 2026Siguiente poeta →