Biografía – Ana Nayra Gorrín Navarro
Ana Nayra Gorrín Navarro es autora tinerfeña, novelista y poeta. Ha
publicado las novelas Es Zoe, Benazir, Mariam, Pier Bruno di Torino,
Atardecer en Arrecife y Poke pocketing, además del poemario Cuarenta
soles, un mar y numerosas participaciones en antologías poéticas y
narrativas.
Es columnista literaria en la revista cultural Canarias Literaria, donde firma
la columna Calderón de la tarta, un espacio mensual que combina
reflexión social, crítica literaria y gastronomía. En cada entrega, la autora
aborda un tema de actualidad o de pensamiento —desde la identidad
hasta la libertad creativa o la memoria histórica— y lo enlaza con
recomendaciones de lectura y una receta de tarta inspirada en el tema,
haciendo de su columna una mezcla deliciosa de letras y sabores, cultura y
emoción.
Además de su labor literaria, trabaja en el ámbito hotelero y reside en un
pequeño pueblo costero del municipio rural de Santiago del Teide, en
Tenerife, donde encuentra inspiración constante en el mar, el paisaje
volcánico y la vida cotidiana isleña.
Poema 1
Almendro de fuego, flor de esperanza
En Santiago del Teide, cuando enero
aún guarda el frío bajo la mañana,
los almendros despiertan en silencio
sobre la piel oscura de la lava.
La flor abre su luz contra el invierno,
blanca respiración, flor temprana;
y el Chinyero, que sabe tanto de brasas,
calla su antigua lengua bajo el alba.
El Teide mira lejos,
con su paciencia blanca.
Hay belleza que nace de lo herido,
hay raíces que vencen a la escarcha,
hay árboles que aprenden del abismo
a levantar su cuerpo y dar la cara.
Después vendrá la almendra,
su corazón de cáscara cerrada,
la dura madurez de quien resiste
cuando la flor ya es solo una nostalgia.
Pero hoy el campo enciende
su breve llamarada.
Y yo, que soy de acantilado y casa,
de mar rompiendo al fondo de la infancia,
sé que mi pueblo guarda en cada rama
una forma pequeña de esperanza.
Porque también la tierra,
cuando parece exhausta,
recuerda entre cenizas
la antigua vocación de estar intacta.
Y florece.
Ana Nayra Gorrín Navarro.
Poesía premiada en el certamen Letras Líricas de Santiago del Teide de 2026 con el premio especial.
Poema 2
CANARIAS Y SUS OCHO CIELOS
<< De este mundo, yo solamente ya quiero beberme a sorbos los pedazos de mis ocho cielos.
Comerme una morena frita, bajo Abora, en la Caleta de Sebo y ver las estrellas de La Graciosa
en Pedro Barba. Afinar mi guitarra, apoyada mi espalda en sus muros gruesos.
Y ahora que con mis cansados dedos repaso las cuentas de olivina y lava del collar de mi amor, aún
con su olor, evoco cuando tocaba para ella mi timple, sentados
en el puente de Las Bolas, arrecifeño símbolo de los conejeros.
Un frangollo o hígado embarrado, alzando sendas copas a Tigotán con un tinto Airam.
Mientras suenan los tambores en la Rosa de los Vientos, tesoro de los majoreros.
Desde La Isleta a la Cueva Pintada de Gáldar y sus huellas en aborígenes pintaderas. De mis
ancestros sus símbolos imperecederos. Sagradas expresiones de sus conceptos.
En Tenerife, Papá Teide duerme para que vivamos en paz sus hijos.
En sus noches gélidas, escucho con el corazón los bucios, gritos guanches de guerra. Tinguaro y
Bencomo, desde
Taoro, espíritus siempre a mi son. Alzo por ellos mis brazos al sol y desde la cima de la nación,
me convierto en 3.718 metros.
Al frente de Echeyde, en mi isla gomera, el espíritu de Bonifacio Herrera y sus silbos ancestrales
aún retumban en sus barrancos. ¡Que no se nos olvide su mensaje, canarios! La injusticia de su
sangre derramada en una calle neoyorquina y la doble vara de medir de nuestros políticos corruptos.
Silla de oro para unos nacionalistas y garrote vil para otros.
En el pulmón verde canario, castigado por Tajogaite y sus demonios bimbaches. Olvidado ya de los
titulares, pero por siempre latente en mis pensamientos.
Desde el Valle de Aridane tambores auaritas marcan en la Isla Bonita el ritmo, desde los recovecos
de mis recuerdos.
El último y más alejado de los mosaicos europeos. Pórtico de esperanza de ciudadanos africanos, por
un futuro mejor movidos. En las negras orillas, féretros cayucos e impasibles miradas occidentales
hacia otros lados.
El Hierro, a donde llegan quienes son de dónde venimos todos
y a quienes todas las naciones del mundo recibirán en masa; nuestros africanos ancestros. El árbol
de Garoé, en cuyo tronco anidan bimbaches secretos.
No me olvido de nuestro Islote de Lobos ni de Montaña Clara, Alegranza, Roque del Este y Roque del
Oeste; ¡nuestros Chinijos!
Al amor a mi tierra canaria, que me llevó a empadronarme en sus ocho cielos >>.
Ana Naira Gorrín Navarro. Extraído de Ecos del camino, una antología de la Asociación Cultural
Canaria de Escritores (ACTE).
Por qué me considero poeta
Me considero poeta porque he aprendido a escuchar lo que el mundo calla. Porque encuentro una historia en cada cicatriz, una luz en cada pérdida y una forma de belleza incluso en aquello que duele. Escribo para nombrar lo invisible, para rescatar del silencio las emociones que no siempre sabemos explicar y para convertir la experiencia humana en palabra compartida.
Soy poeta porque la vida no me basta tal como sucede: necesito contemplarla, interrogarla y transformarla. La poesía es mi manera de mirar, de resistir y de permanecer. Es el lugar donde mi memoria, mi tierra, mis heridas, mis sueños y mi esperanza encuentran una voz.
No escribo poemas únicamente: habito la poesía. La llevo conmigo en la forma de observar el mar, de conversar con la ausencia, de celebrar la ternura y de enfrentarme a la injusticia. Me considero poeta porque, allí donde otros ven solamente realidad, yo continúo buscando el símbolo, la música y el misterio. Y porque creo, profundamente, que una palabra escrita desde la verdad puede iluminar la noche de otra persona.
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